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martes, 5 de diciembre de 2017

¡Besos, caricias y abrazos!

Queridas familias, en esta ocasión me gustaría hablar sobre las muestras de afecto. 

Ya han pasado más de dos meses desde que comenzamos en la escuela y, aunque ha sido un período difícil y con muchos llantos, cada día vamos creciendo y superando juntos dichas dificultades.

Hemos empezado a conocernos a través de distintos juegos, fotografías y actividades planificadas pero si hay algo que no se puede planificar, eso son ¡los besos, las caricias y abrazos!.

Para mí, estas muestras de afecto surgen de manera voluntaria cuando ya se ha creado un lazo afectivo y se encuentran en un entorno cercano y seguro. 
Poco a poco han ido surgiendo las miradas y sonrisas entre ellos, la complicidad y, sólo hace falta observarlos para saber que este acercamiento les produce bienestar y disfrute.
            
En mi clase estoy viendo las primeras muestras de cariño y, he de decir, que me siento orgullosa y con una alegría inmensa de ver cómo día a día se van adaptando y superando a sí mismos.


Como educadora, procuro inculcar un ambiente cálido donde todas estas manifestaciones de afecto estén presentes en el día a día: intentamos cuidarnos los unos a los otros, ayudarnos cuando un niño se cae,  consolarlo si se ha hecho daño, decirnos ¡te quiero! o pedir perdón cuando hemos empujado sin querer…  
     
En definitiva, debemos educar en el afecto, ya que es uno de los aspectos más importantes en el desarrollo del niño/a,  tanto a nivel emocional como social.

Un abrazo fuerte de la seño Vero

martes, 21 de noviembre de 2017

OLLA DE OTOÑO





Desde mi pequeño rincón de Casa de Colores donde cada mañana cocino con cariño para mis peques les saludo.



Mi mayor preocupación cuando comienza el curso escolar es si mis niños comerán mis guisos.
Cada uno tiene sus trucos en la cocina, y ellos traen los sabores de casa.; pero a día de hoy (y solo han pasado meses del comienzo), puedo decir que casi todos comen muy bien.

Ya sé que alguno estará pensando… pues en casa no me come, pero para mí lo que me alegra el alma es entrar en el comedor y que me digan “tu comida no está buena, está lo siguiente” o que las seños me digan que los más pequeños repiten segundo.

Vamos a aprovechar que estamos en otoño y a cocinar con verduras de temporada. Hoy os traigo una receta de una gran abuela del centro:

Olla de otoño
Ingredientes
·         Garbanzos remojados

·         Laurel
·         Patatas
·         Cebollas
·         Tomate
·         Ajo
· Calabaza, berenjena o calabacín (según temporada)
·         Judía verde
·         Aceite de oliva
·         Cominos
·         Sal
·         Pimentón dulce
·         Azafrán o colorante
·         Hierbabuena.
Elaboración
Remoja los garbanzos. Escurre los garbanzos y colócalos en una olla grande. Cubre con abundante agua, y deja cocer a fuego lento unos 30 minutos, junto con la hoja de laurel y un poco de sal.
Cumplido el tiempo añade las judías verdes, cortadas en trozos. Sigue cociendo a fuego lento 15 minutos. Pela y corta en trozos grandes las patatas, al igual que la calabaza, y añade todo a la olla. Sigue la cocción a fuego lento.
Mientras se acaba el guiso saltea las cebollas picadas finas en un hilo de aceite de oliva. Cuando estén transparentes, añade los ajos picados y pelados y el tomate pelado y en trozos. Deja cocer unos minutos, añade los cominos y el pimentón dulce. Saltea unos segundos y vierte este sofrito en la olla.
Ajusta de sal y añade el azafrán o pizca de colorante amarillo, junto con unas ramitas de hierbabuena fresca y deja acabar la cocción a fuego lento hasta que las verduras estén muy tiernas. Espesarlo con un poco de pan y almendras fritas, que trituraremos con un poco de agua o caldo antes de añadir a la olla, ya casi al final de la cocción.
Un saludo de la seño Magdalena
Esta olla admite también otras verduras, como berenjenas, calabacines…

martes, 14 de noviembre de 2017

VAMOS A LEER


¡Hola familias!

En esta entrada en el blog, como siempre voy a comenzar con una pregunta: ¿conocéis a alguien que “se agobie” porque el hijo/a del amigo, del vecino, del primo, de… ¡ya sabe leer, escribir, sumar!... y si me apuras mucho te diré hasta la lista de los reyes godos?

Pues sí, esta es una realidad con la que nos topamos, pero no en el aula, sino fuera de ella, ya que los niños aprenden sin preocuparse si su compañero “sabe más o menos”, en el aula cada uno trabaja a “su ritmo”.


Todos y cada uno de los niños van a aprender a leer y escribir pero cada uno lo va a hacer “a su ritmo”. Este ritmo lo respetamos mucho en Casa de Colores.


Al igual que no todos los niños caminan o hablan a la misma edad (pero todos terminan haciéndolo), no todos leen o escriben a la misma edad.

Cada uno tenemos nuestro ritmo de aprendizaje. Los ritmos de aprendizaje los podemos definir como:” la capacidad que tiene un individuo para aprender de forma rápida o lenta un contenido”. Pues, respetemos ese ritmo de aprendizaje.


Antes de poder aprender a leer y escribir es fundamental que los pequeños cuenten con una serie de requisitos básicos (por ello es tan importante la grafomotricidad y la psicomotricidad fina en estas edades).




Por eso os pido: “no corráis, no tengáis prisa, y lo más importante, no hagáis nunca comparaciones con nadie, ni os creáis todo lo que os cuentan”.

Vuestro hijo/a aprenderá a leer y a escribir. Pero VAMOS A HACERLO BIEN.

Como se suele decir: “despacito y con buena letra”. Prestando atención a cada niño, a su ritmo de aprendizaje y observando si ha alcanzado esos requisitos que necesita tener para poder seguir avanzando.

Recordad siempre: “SI EL PLAN NO FUNCIONA CAMBIA EL PLAN, PERO NO CAMBIES LA META”.


Seño Maribel